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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2006. 04/11/2006Evolución![]() Llueve otra vez, y desde que se atrasó la hora anochece antes. Es sábado. Como con Vitu y después de pasar el rato tirados en su sofá viendo juntos Todo sobre mi madre, tapados hasta el cuello con la manta gris, vuelvo a casa paseando bajo la lluvia. Aún no son las siete, pero los coches ya circulan con los faros encendidos y el cielo se ha convertido en un telón azul ceniciento, del que se desprende una luz plomiza, propia del fuego. Hace frío. Las zapatillas que compré con Pati en el Zara de Preciados están empapadas, sin embargo no tengo ganas de coger el metro. Necesito caminar, andar sola por la ciudad sorteando los charcos, los paraguas ajenos, que se cruzan con el mío. Mojarme. La ciudad está viva, llena de gente, escaparates y cafeterías proyectan un resplandor amarillo sobre la acera. Se acerca el invierno. Me gustaría poder sentirme siempre como hoy. Lo pienso inmersa en el ruido del agua y del tráfico: no necesitar a nadie. Esta semana he llorado en los trayectos de autobús, a lo mejor por culpa de los tangos de Calamaro, a lo mejor porque me duele todo sin aparente explicación. Cuando era pequeña y me dolían los pies, cosa que al tenerlos planos como tablas de planchar me pasaba muy a menudo, mi madre me decía que era porque estaba creciendo. Debo estar creciendo ahora. |
Este blog no tiene nombre. No me dejó llamarle porque ni él ni yo sabemos muy bien qué queremos contar. Va creciendo sobre la marcha y cambia de color como los camaleones. En cualquier caso, eres bienvenido.
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