Importancia de la ciudad
Ayer pasé la última tarde de convalencia en compañía de T, que vino a visitarme a cambio de dos tazas de helado de chocolate y un ratito de conversación. Con la tele apagada y la lámpara de mesa encendida, sentadas cada una en una de las butacas antilujuria de la salita, hablando de Valencia y de Madrid concluimos que existen dos tipos de personas: seres con una día a día que bien podría tener lugar indistintamente en Albacete o en Pekin y seres para los que la ciudad que habitan es insustituible, ya que forma parte del complejísimo entramado que constituye su vida (la vida siempre constituye un entramado complejísimo). Sin duda yo me incluyo en el segundo grupo.
Todos deberíamos tener la oportunidad de buscar nuestra ciudad. Cada vez estoy más convencida de que no tiene por qué ser aquella en la que nacimos. Hay ciudades que nos hablan y nos miran con complicidad, que nos reservan un lugar en el que refugiarnos cuando nos falla el ánimo. En otras, en cambio, tenemos la sensación de estar paseando por encima de un cadáver al que no le puede importar lo que nos pasa por la cabeza. En ese caso hay que huir, está claro que ese no es nuestro sitio. ¿No os lo habéis preguntado alguna vez? Creo que Huxley, Dos Passos y Döblin piensan lo mismo.
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¿El voto nuestro de cada día?
4 comentarios
Eli -
mari -
de momento, a otro nivel mucho más cotidiano: encuentro "mi lugar" en un sitio concreto de una calle, de un parque, en un sitio concreto de un bar, de una biblioteca, en un rincón concreto de la casa (no necesariamente en la habitación bautizada como "mi habitación".. o si), en una localización concreta de una calle concreta de una casa concreta (cuando sea el caso!!), en un asiento concreto de un autobús.., ...
pero no dejo de reconocer que ,pese a lo inmensamente feliz que me hacen sentir cada vez, cada una de estas localizaciones en el mundo y en la vida..
¿sería mucho mejor encontrarse bien en cualquier lugar..
o no??
Eli -
T -