Chueca city
He llegado a la conclusión de que todos llevamos un dominguero dentro, de lo contrario soy incapaz de explicarme qué hacia ayer, entre la una y las dos de la madrugada, viendo como mi compañero de trabajo liaba un porro en la calle San Marcos, al lado de la plaza de Chueca, formando parte de una especie de embutido humano hecho de Dracs, chinos empeñados en vendernos tallarines y cubalitros de calimocho, gays con el torso sudado y descubierto, y heteros "guays", comprometidos con la causa del matrimonio y la adopción. La consigna para futuras situaciones similares será la siguiente: Huir.
Noche rara.
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