No me llames



busca...




Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

07/07/2006

La buena chica

Once de la mañana. Luis Miguel cantándome desde el ordenador. Dice más o menos: “Tengo todo excepto a ti... y la humedad de tu cuerpo”. Hecho: Luis Miguel tiene letras un poco pornográficas que de repente me encantan. No sé si esto será síntoma de algo, pero el caso es que aquí estoy yo, trajinando por la casa, canturreando “la humedad de tu cuerpo” arriba y abajo. Café con leche arriba, café con leche abajo. Tic tac, tic tac... como un ratón de laboratorio en una caja de zapatos, corriendo de un lado a otro mientras el tiempo aséptico, cual mano enfundada en guante de látex, marca el ritmo con suaves golpecitos sobre la mesa.

Pienso que ninguna emoción me merece crédito y, al mismo tiempo, esta mañana me siento un poco triste. Es verano, tengo resaca, menos uñas que nunca y, como siempre, un montón de pájaros en la cabeza.

El martes por la noche fui al cine con PF. Vimos La educación de las hadas y no nos gustó; a lo mejor porque nos pasamos gran parte de la película acariciándonos y dándonos besos.

Querer a PF implica volver a ser adolescente otra vez, enamorarse con gestos y palabras torpes, de instituto. Empezar. Me inspira ternura.

Es de noche y estamos en la cama. Hemos hecho el amor, compartido un cigarro y comido chocolate con almendras; somos ratones ciegos que recorren un camino aprendido de memoria. PF me abraza en silencio y, precisamente porque no dice nada para llenar los minutos que prolonga el abrazo, sé que me quiere.

Hagamos lo que hagamos, por mucho que nos abandonemos, nuestra historia no se va a acabar. Imagino un pez fuera del agua, boqueando, a punto de palmarla. Lo miro sin dolor, esperando cruel a que se quede quieto, pero no se muere nunca. Algo así nos pasa.

Me gustaría que todo fuera más fácil y ser capaz de no contar nada; me gustaría que mi ánimo no cambiara con el cambio de canción y que alguien me indicara el rumbo para no cometer errores. Si pudiera, me gustaría estarme calladita y no desprenderme de lo que vivo en este blog.

Pero soy lo que escribo. Mi experimento soy yo.

07/07/2006 12:50 Autor: Eli. #. Tema: Viviendo en Madrid Hay 8 comentarios.

12/07/2006

Manga

20060712193119-manga.jpg

Manga en japonés significa historieta.

En fin... a los pocos días de mi desembarco en Infantil y Cómic recibo la inestimable misión de ordenar la mesa y los paneles expositores de manga. Hay que decir que, hasta el momento en que me asignaron la sección, solía cruzarla corriendo porque

a) no me interesa

b) está llena de niños

y c) está llena de adultos jóvenes que no se lavan.

Esa es la fauna que me rodea cuando Ana, mi jefa, me anima a que nos pongamos manos a la obra. Son más o menos las diez de la mañana y no he desayunado, no he tenido tiempo de hacerlo en casa y la máquina de café de la sala de descanso se ha estropeado justo hoy. El aire acondicionado de la planta tampoco funciona y PF no me quiere por enésima vez, así que es mi estómago famélico y al borde de un espasmo el que recibe las incomprensibles intenciones de Ana, que parecen formuladas en otro idioma: "Quiero que busquemos al Capitán Tsubasa para ponerlo al lado de Fruit Basquet y Saint Seiya. ¿Te parece bien? ¿O prefieres que mantengamos Akira con el 23 de Naruto y Ranma? Eh, ¿qué prefieres?"

Prefiero morir.

Nos dirigimos al montacargas donde se apilan cajas y cajas de pequeños e indescifrables mangas con las sobrecubiertas de colores y las páginas en blanco y negro llenas de personajes con los ojos grandes y, por lo general, las extremidades largas. Ana busca y rebusca mientras yo la observo como si se tratara de un visitante recién llegado de otro planeta. No estoy allí. Ya no quiero estar allí. Quiero una historia nueva que no chirrie igual que un disco rayado; una canción que no vuelva a empezar, sino que suene por primera vez.

La tarde anterior, en el cine con S, comimos palomitas. Cuando terminó la película, el recipiente de cartón vacío tenía manchas de aceite. Haciendo gala de una ausencia completa de civismo, lo dejamos olvidado en la butaca a la hora de salir. La imagen del cartón manchado vuelve a mi mente revelándose como el soporte perfecto para dibujar lo que me pasa. Lo pienso, y Ana sigue extrayendo su selección de manga delante de mí.

Hace un calor que pesa, difícil de atravesar. Hablo, me río en el cambio de turno, salgo a las tres y media con Naoko y me tomo unas cervezas. Intercambio con PF algunos mensajes de móvil, trato de dormir. Frases cortas para acciones que podría realizar a tientas. Sólo el manga, único desconocido, me ha desafiado hoy.

Es una pena.

12/07/2006 19:31 Autor: Eli. #. Tema: Literatura y libros Hay 9 comentarios.

21/07/2006

Letizia y La decadencia de Occidente

Fue el martes, alrededor de las cinco, la tienda estaba semidesierta y atendí a Letizía. Muy delgada, iba sin pintar y llevaba el pelo un poco sucio; unos tacones de impresión, semiocultos por unos pantalones de lino, y una camisa de corte imperio. Me pareció una chica normal, algo apocada, reducida por sus dos guardaespaldas del tamaño de un armario, que la vigilaban con celo, como si temiesen que en cualquier momento tratara de escapar.

Al principio no me dijo nada. Se paseó indecisa por los paneles de Literatura Extranjera, donde no encontró a Spengler y su Decadencia de Occidente. Y sólo ante el fracaso se acercó a mí para preguntarme por ella con una voz suave, dedicándome un telediario personalizado. Le pedí que me acompañara al ordenador y, siempre tuteándola (Vitu puso el grito en el cielo cuando se lo conté), la guié hasta su libro: Filosofía, una edición de bolsillo en dos volúmenes, cuyo valor no superaría los 20 euros.

Letizía... todavía deambuló por la tienda un rato más, sola, con la única compañía de mi sombra y las cincuenta miradas de los curiosos contenidas a una distancia prudencial. Pobrecilla, observada cual animal de zoo durante cada milésima de segundo. Al final quiso saber donde estaba el baño; pensé que a lo mejor quería entrar, echar el pestillo y saltar por la trampilla a la escalera de emergencia, para huir... pero no pudo ser. Mi jefa insistió en acompañarla y ni siquiera entonces le dieron un respiro.

Han pasado más cosas, pero su importancia queda velada ante acontecimiento semejante: Letizia y yo unidas de por vida gracias a Spengler, que, quién sabe, tal vez será su "distracción" durante un trayecto de avión privado o se convertirá en su lectura de cama por un tiempo. Quizás se lo regale a Felipe o lo deje olvidado en la habitación de alguna embajada extranjera.

Pequeño Spengler... que la suerte viaje contigo.

21/07/2006 11:57 Autor: Eli. #. Tema: Viviendo en Madrid Hay 14 comentarios.




Este blog no tiene nombre. No me dejó llamarle porque ni él ni yo sabemos muy bien qué queremos contar. Va creciendo sobre la marcha y cambia de color como los camaleones. En cualquier caso, eres bienvenido.

Archivos

Temas



Enlaces

Actualidad

Cine y teatro

Literatura y libros

Blogs

Nosotros


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]