Si se tiene un portátil que arrastrar por todas las habitaciones de la casa (especialmente los domingos y festivos), encendido, conectado y con procesador de textos, es mucho más llevadera.
Este blog no tiene nombre. No me dejó llamarle porque ni él ni yo sabemos muy bien qué queremos contar. Va creciendo sobre la marcha y cambia de color como los camaleones. En cualquier caso, eres bienvenido.